El PrEP es una estrategia de prevención combinada del VIH que consiste en la toma de dos antirretrovirales (Tenefovir disoproxil y Etricitabina) en una pastilla diaria, acompañada de un seguimiento sanitario cada 3 meses, asesoramiento sobra salud sexual e ITS y de otras medidas preventivas como el uso de preservativos.
Este medicamento está destidanos para personas seronegativas al VIH, personas que tienen sexo con regularidad (con más de 10 personas diferentes al año aproximadamente), personas transgéneros, trabajadoras/es sexuales y personas que tengan una pareja con VIH+.
El Ministerio de Sanidad solicita a la Agencia Española de Medicamentos la reclasificación de los antirretrovirales utilizados como PrEP para que puedan dispensarse con receta médica en farmacias comunitarias en lugar de farmacias hospitalarias o centros autorizados.
Una de las razones que explica el Ministerio de Sanidad es que hay lugares de difícil acceso que no disponen de hospitales cercanos para poder facilitar su tratamiento y seguimiento a aquellas personas de alto riesgo, además de las largas listas de espera que hay en la sanidad pública española de algunas comunidades autónomas para poder acceder al programa SIPrEP que ayuda a organizar y monitorizar el acceso a la profilaxis preexposición frente al VIH (PrEP)
Esto no debería acarrear ningún cambio en relación con el coste del medicamento, pero si en los tiempos de distribución y lo que ahora mismo no tiene un coste para el paciente, si es posible que aumente para la administración pública. La distribución en las farmacias conlleva una negociación previa y requerirá formar a los médicos de atención primaria y trabajar con los farmacéuticos, lo que hará que el coste total ascienda considerablemente.
Desde Noviembre de 2019 la PrEP se distribuye en hospitales públicos en España acompañados de un seguimiento clínico sin gasto para los pacientes que la toman. El procedimiento actual es la asistencia trimestral de los pacientes al centro sanitario de referencia para que le hagan un seguimiento y el facultativo recete el medicamento para que se pueda retirar de la farmacia hospitalaria.
El dar paso a que los pacientes puedan retirar la PrEP de las farmacias hará que llegue a más personas pero también ralentizará el proceso.
Que este medicamento llegue a las farmacias hará que compita con otros medicamentos o incluso que pase como con otros medicamentos como la ribavirina (para hepatitis C en la era pre-ADD) que inicialmente estaba financiada por el SNS y cuando quedó para otras indicaciones y con genéricos pasó a venderse en farmacias comunitarias con copago.
Recientemente la compañía biofarmaceútica Gilead ha desarrollado el lenacapavir que es un medicamento antirretroviral como la PrEP con ventajas sobre esta. Los efectos secundarios del lenacapavir son menores a nivel renal de TDF porque su mecanismo o duración es distinto y se administra dos veces al año en lugar de ser una pastilla diaria como es la PrEP. La contraparte es, que al ser inyectable el riesgo de reacción local y de selección de resistencia por su larga semivida aumentan, sobre todo si se administran sin un diagnóstico correcto.
Estas mejoras hacen reflexionar si se pueden incluir en España porque el coste anual de este tratamiento por paciente pasaría de 221€/persona al año aproximadamente con la PrEP en comparación con los 25.000 – 44.000€ al año/paciente aproximadamente que sería con el lenacapavir.
En España antes de Noviembre 2019 cuando aún no se podía administrar PrEP el coste por paciente por el tratamiento de antirretrovirales (coste farmacológico + seguimiento del paciente) era de aproximadamente 8.500 €/año. En caso de no llegar a un acuerdo con compañías como Gilead a día de hoy sigue sin ser rentable.
¿Se reduce todo al dinero?
El coste económico de los medicamentos es un factor importante dentro del sistema sanitario, pero no constituye el objetivo final. La salud pública busca garantizar que todas las personas tengan acceso a tratamientos y profilaxis efectivas, promoviendo al mismo tiempo la prevención y la equidad. Programas como SIPrEP no solo facilitan la financiación de la PrEP, sino que aseguran seguimiento clínico adecuado, educación en salud sexual y seguridad en el uso del fármaco, aspectos esenciales que van más allá del mero coste de la medicación. La experiencia con la PrEP y con los antivirales de acción directa contra la hepatitis C demuestra que invertir en prevención y en tratamiento temprano no solo salva vidas, sino que también reduce los costes asociados al manejo de enfermedades crónicas en el largo plazo. La introducción de innovaciones como lenacapavir plantea retos económicos debido a su elevado precio de lista, pero su impacto real depende de la planificación sanitaria, la negociación de precios y la capacidad de garantizar adherencia y cribado adecuado. En definitiva, el dinero es un medio para alcanzar un objetivo mayor: maximizar la salud, asegurar la adherencia a los tratamientos y promover la equidad entre todas las personas que requieren atención sanitaria.